Eyaculación precoz. ¿Qué es, y qué hacer con ella?

FUENTE ORIGINAL DE ANA MARIA CARO

La eyaculación precoz. ¿Qué es, y qué hacer con ella? Buena pregunta, ¿verdad? Pues sí, y una de las más frecuentes en sexología, porque la eyaculación precoz es una de las dificultades comunes más comunes… valga la redundancia.

Como siempre, si quieres el artículo completo en PDF, aquí lo encuentras.

Eyaculación precoz, causas y tratamiento

¿Qué es la eyaculación precoz? ¿Es el tiempo lo que importa?

La eyaculación precoz consiste en que la eyaculación ocurre antes de lo deseado, sin que el hombre tenga control sobre cuándo ocurre, y generando estrés o malestar a uno o ambos miembros de la pareja. Aunque por su nombre parecería que es el tiempo lo que importa, en realidad no es lo único, ni lo más importante.

Como ves, además del tiempo importan también la capacidad de controlarla, y sobre todo el hecho de que esto genera problemas a quienes están compartiendo el encuentro. En realidad, el mayor problema no suele ser para quien eyacula pronto, sino para quien lo está acompañando, que se queda, literalmente, fuera del juego.

La eyaculación precoz afecta al hombre y a la mujer

No es una disfunción, aunque suele calificarse como tal; es sólo una dificultad, muy común, eso sí, pero nada más. ¿Y eso es importante? Es muy importante, porque dependiendo de cómo la consideremos, vamos a ver las cosas de una manera o de otra. Hace un tiempo expliqué la diferencia entre disfunción y dificultad en este artículo del blog: “Mi diccionario de las “disfunciones sexuales”.

¿Cuáles son sus causas?

Generalmente se debe a un mal aprendizaje, a la ansiedad y/o a la inseguridad. No tiene una causa orgánica, es decir, no hay ningún órgano estropeado, no es una enfermedad.

La historia es más o menos así: con mucha frecuencia los chicos aprenden a orgasmar (sí, ya lo sé, la palabra no existe pero es muy útil, así que la uso) masturbándose a escondidas. Como pueden, de prisa y sin que los pillen. Así que entre más pronto terminen, mejor. No hace falta entender las señales que les da el cuerpo, simplemente hay que acabar.

Luego, cuando van a llevar esta experiencia a un encuentro, resulta que orgasman tal como han aprendido, es decir, rápido. Muchas veces la cosa no va a más, porque son capaces de adaptar su aprendizaje a la nueva situación compartida, pero otras veces no pueden, y empiezan a preocuparse. Y resulta que en los encuentros eróticos la preocupación es muy perjudicial, porque quita la atención del encuentro y su disfrute para ponerla en lo que se piensa que no va a ir bien.

Y eso genera ansiedad y la ansiedad más dificultad y menos disfrute y así sucesivamente. Es un círculo vicioso que puede llegar a durar mucho tiempo, por eso tenemos personas con eyaculación precoz que ya no son tan jóvenes. Otras veces la situación se corrige espontáneamente con la pareja habitual, pero reaparece con cada pareja nueva, porque vuelve la ansiedad por “quedar bien”.

Si el problema sigue ocurriendo, empieza a aparecer el sentimiento de culpa, se evitan los encuentros para no pasarlo mal y empiezan o se agravan los problemas de pareja. Y en casos muy marcados, puede ser que aparezcan dificultades para erectar (la mal llamada disfunción eréctil), como respuesta del cerebro al estrés de los encuentros.

¿Qué se puede hacer?

Varias cosas:

  1. Entender que no es una enfermedad ni una disfunción, sino una dificultad, y que es muy común.
  2. Hablar de ello. Ojalá primero con la pareja, porque es importante que lo entienda y sepa que la solución depende de ambos. Y luego con alguien que sepa del tema, idealmente un sexólogo/a. Entre más pronto se consulte mejor, porque menos capas de ansiedad habrá que quitar, y más fácil será solucionarlo.
  3. Ocuparse de la pareja. Si resulta que el principal problema de la eyaculación precoz es que deja a la pareja fuera del juego, una de las cosas que hay que hacer, mientras solucionamos la dificultad para eyacular, es ocuparse de volver a traerla al juego. Hay muchas maneras de hacer feliz a tu acompañante, que no dependen para nada de la eyaculación, ni siquiera de la erección, sino de las manos, la boca, las palabras, las caricias y mil cosas más. Igual te encuentras con que así es mucho más divertido, y de paso disminuye la presión sobre el pene y sus ansiedades.
  4. Reaprender. Cuando aprendemos algo nuevo, por ejemplo una afición o una habilidad (esquiar, conducir un coche, etc), a veces adquirimos “manías” que nos dificultan avanzar. Cuando nos damos cuenta, retrocedemos, buscamos ayuda, aprendemos de nuevo sin esa traba y avanzamos. Pues eso es lo que hay que hacer. (Igual te viene bien este artículo: “¿Y si nos tomamos el sexo como si fuera un hobby?”)

Parte de lo que hacemos lxs sexólogxs es enseñar técnicas que funcionan muy bien para desaprender y reaprender. Buscamos que la persona sea consciente de lo que pasa en su cuerpo cuando está excitado, para que entienda las señales y pueda adaptar sus ritmos. En concreto, buscamos que identifique el punto de no retorno a partir del cual la eyaculación es inevitable, para que sea capaz de actuar a voluntad para retrasarlo.

Esto es un poco como la gimnasia. Al principio estamos blanditos y con dos flexiones ya no podemos más, y pensamos que nunca seremos capaces. Pero con constancia y sabiendo lo que hay que hacer, conseguimos dominar la situación, ¡y disfrutarla mucho más!

Ejercicios de Kegel para la eyaculación precoz

  1. Ejercitar la musculatura pélvica: mediante los ejercicios de Kegel, ideados originalmente para fortalecer el suelo de la pelvis en las mujeres tras los partos, en realidad se trata de ejercitar los músculos del piso pélvico para conocerlos y ser capaces de usarlos a voluntad. Con ello se consigue tener mayor control voluntario sobre la erección, lo que va genial tanto para la eyaculación precoz como para las dificultades de la erección. Y de paso, es un regalo agradable para tu pareja, si aprendes a usarlos durante la penetración…

En breve voy a publicar una entrada sobre los Kegel para hombres y mujeres, por ahora puedes buscarlos en internet como Kegel para hombres, verás que son muy fáciles de hacer.

  1. ¿Hay pastillas para esto? Pues haberlas, haylas, pero yo creo que no hacen falta. Se han ensayado varias cosas, entre ellas opioides como el tramadol o algunos antidepresivos que retrasan la eyaculación como efecto secundario. En particular la dapoxetina, con la marca Priligy®, está autorizada para usarse en la eyaculación precoz. Problemas: por un lado, es cara, produce efectos secundarios importantes y no tiene un efecto muy claro sobre la eyaculación.

Y por otro lado, es que si estamos hablando de un problema de mal aprendizaje, evidentemente no se va a solucionar con una pastilla, sino con una corrección de lo que se ha aprendido mal. Cambiar un mal aprendizaje por una pastilla, incluso si ésta funcionara bien, sería cambiar un mal por otro, porque entonces aprenderías que necesitas la pastilla para funcionar. ¿Y quién quita luego la pastilla?

De todas maneras, si te interesa tener más información sobre Priligy, te dejo estos dos enlaces: uno a un estudio de la OCU (Organización de consumidores y usuarios, en España) que resume bien lo que pasa con este fármaco, y otro a la ficha técnica del mismo, si quieres echarle un vistazo.

Pastillas para la eyaculación precoz

En resumen: la eyaculación precoz es una dificultad muy común, que afecta tanto a los hombres como a sus parejas. No es una enfermedad, por lo que no sirven las pastillas. Se soluciona del todo con un buen reaprendizaje y con ejercicios adecuados.

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©Ana María Caro. Este artículo puede ser compartido, reproducido, leído y comentado de cualquier manera, siempre que se cite su origen y autoría

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