Problemas de erección. No todo es “disfunción eréctil”

Los problemas de erección son uno de los motivos más habituales para asistir a una consulta de sexología. Solemos recibir a hombres que nos consultan después de un tiempo de notar que la erección no llega, o que llega pero es débil o termina pronto. Con frecuencia vienen con un auto-diagnóstico de “disfunción eréctil”, así que una de las primeras cosas que hago es valorar si se trata efectivamente de una disfunción, o si es simplemente una dificultad común, como ocurre en la mayoría de los casos.

Problemas de erección: no todos es disfunción eréctil

En esta entrada expliqué detalladamente cuál es la diferencia entre disfunción eréctil y dificultad para la erección.

En resumen, la disfunción eréctil sería la dificultad para alcanzar o mantener la erección por motivos orgánicos, es decir, porque algo en el organismo no funciona bien. Ejemplos habituales son la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión o los problemas de la próstata, o bien los medicamentos que se usan para tratar estas u otras patologías. Es muy importante consultar, porque a veces la pérdida de erección es el primer síntoma de una enfermedad importante.

Por el contrario, las dificultades con la erección, mucho más habituales, no se deben a problemas orgánicos sino a lo que llamamos “ansiedad anticipatoria”, que es simplemente el hecho de no erectar por temor a no erectar. No, no es un trabalenguas. Es que cuando el cerebro tiene miedo de que se vaya a producir un “gatillazo”, se las arregla para conseguir que se produzca, sin que tú te des cuenta de que eso es lo que pasa, obviamente.

(nota al margen: sé perfectamente que el verbo erectar no existe. Pero como es tan útil, lo uso mucho) Seguimos:

Me bloqueo por temor a bloquearme.

Y luego, como veo que efectivamente no erecto, me da cada vez más miedo no erectar, y entonces la bola de nieve crece y crece y se hace difícil de deshacer si no se busca ayuda. Yo lo suelo resumir diciendo que lo que pasa es que la erección es muy tímida, y no le gusta que la estén vigilando. Si la presionas para que llegue, no llega.

La disfunción eréctil a veces no es tal, es solo temor a no conseguir la erección

O sea, ¿qué hay que hacer si tengo problemas de erección?

En primer lugar, consultar. ¿A quién? Tienes varias opciones. Puedes acudir a tu médico/a de atención primaria, a un/a sexólogo/a o a un/a urólogo/a. Lo importante es que consultes con alguien que sepa de este tema y que pueda valorar si se trata de un problema orgánico o no. Yo, obviamente, te recomiendo que consultes a un sexólogo/a, que para eso estamos muy bien formados en este tema.

Si te valora otro especialista, yo te sugiero que de todas maneras pidas la opinión de alguien de sexología, y te explico la razón. Con frecuencia, las dificultades con la erección socavan la seguridad de los hombres que las sufren, y no pocas veces afectan a sus relaciones de pareja. A veces se evitan los encuentros por “temor a fallar”, y eso también afecta a las parejas de estos hombres. Y esto sucede tanto si es una disfunción como si es una dificultad.

En sexología tenemos estrategias para desfacer este entuerto que se produce en la seguridad y la autoestima cuando la erección decide tomarse unas vacaciones. Y obviamente sabemos cómo tratar la ansiedad anticipatoria y deshacer la bola de nieve que se forma con tanta facilidad. De manera que, sea una disfunción, sea una dificultad, siempre tenemos alternativas que ofrecerte.

Por ejemplo, entre otras cosas te recomendaremos los ejercicios de Kegel, que son fantásticos como complemento a la terapia sexual y/o al uso de fármacos, porque fortalecen la musculatura del suelo pélvico, mejoran la circulación y permiten un mejor control de la erección y la eyaculación. Aquí te explico cómo se hacen.

Si necesitas medicamentos tipo Viagra, Cialis o Levitra, habrá que valorar su uso. Y con ellos, o la mayoría de las veces sin ellos, la terapia sexual funciona muy bien.

Y un aviso a navegantes: es posible que si consultas a ciertas clínicas que se anuncian por todas partes o a cierto tipo de urólogos, te propongan hacer pruebas más o menos invasivas, que la inmensa mayoría de las veces son innecesarias. Yo me lo pensaría muy bien antes de hacer nada que implique procedimientos complejos, porque salvo muy contadas excepciones no son necesarios para valorar el tratamiento que necesitas. Y nunca aceptaría tratamientos que impliquen pinchar el pene o hablar de prótesis u otras cirugías.

 

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